Mi gato bufa al gato que acaba de volver del veterinario
Frecuentemente, tras volver de consulta, cirugía u hospitalización, los tutores se encuentran con que el gato que se ha quedado en casa bufa o gruñe al que ha salido.
Esta situación se debe a que los gatos se guían más por el olfato que por su vista, por tanto lo que ellos perciben es que hay un gato en su casa que se parece a su compañero, pero huele diferente, y por tanto es un desconocido y una potencial amenaza.
«Los gatos se guían más por su olfato que por la vista, por tanto perciben al gato que ha salido como un desconocido en su casa, y una potencial amenaza»
¿Qué debemos hacer?
En primer lugar, nunca debemos regañar al gato que está bufando o gruñendo, ya que solo empeoraríamos la situación. El gato está actuando para protegerse, porque se siente en peligro.
Aplica estas pautas siempre que vuelvas de consulta con tu gato, para facilitar la vuelta a casa.
Recuperando el olor de grupo
Tras llegar a la clínica, mete al gato que ha estado en el veterinario en una habitación cerrada. Todavía no dejes que se vea o se huela con el gato que se ha quedado en casa.
Coge una toalla pequeña limpia, y pásasela al gato que se ha quedado en casa por el cuerpo. Insiste en las zonas donde los gatos frotan la cara contra objetos o contra nosotros: esas zonas son las que producen feromonas positivas (mofletes, barbilla, sienes…), las que los gatos relacionan con entornos conocidos y gatos amigos.
A continuación, pasa esa misma toalla por el cuerpo del gato que ha salido al veterinario, para que se impregne del olor.
También puedes pasarle una manta en la que haya dormido en casa, o ropa vuestra.
Refuerza con premios a ambos gatos, y deja que poco a poco vayan acercándose.
Si la reacción de los gatos es muy negativa o no hay respuesta a este proceso, contacta con nosotras por teléfono para que podamos ayudarte.


