Enfermedades Infecciosas
Las enfermedades infecciosas en gatos representan uno de los mayores desafíos dentro de la medicina felina. Muchas de estas patologías son silenciosas y crónicas, mientras que otras se manifiestan de forma aguda y requieren atención veterinaria urgente.
En nuestro Centro Clínico Felino abordamos las patologías infecciosas desde una doble perspectiva: una prevención rigurosa mediante protocolos de vacunación personalizados, siguiendo las directrices de las Guías Internacionales, y un diagnóstico laboratorial avanzado para ofrecer los tratamientos más innovadores y eficaces.
Enfermedades infecciosas más frecuentes en el gato:
Leucemia Felina (FeLV): un retrovirus que debilita el sistema inmune del gato y puede predisponer al desarrollo de tumores. El diagnóstico precoz y un buen control veterinario permiten a muchos gatos positivos disfrutar de una excelente calidad de vida durante años.
Inmunodeficiencia Felina (FIV): es un virus de avance lento que afecta a las defensas del gato. Un gato con FIV puede vivir una vida larga y feliz en un entorno protegido y con revisiones periódicas. Estos pacientes también tienen más predisposición al desarrollo de neoplasias.
Peritonitis Infecciosa Felina (PIF): producida por una mutación del coronavirus felino. Clásicamente considerada una enfermedad mortal, hoy en día disponemos de tratamientos antivirales de última generación con tasas de éxito y curación asombrosamente altas. Podemos acompañarte en el diagnóstico y tratamiento de tu gato.
Panleucopenia Felina: virus altamente contagioso y grave que afecta principalmente a cachorros o gatos no vacunados. Requiere hospitalización inmediata con cuidados intensivos.
Herpesvirus: virus muy contagioso caracterizado por producir conjuntivitis, estornudos y úlceras corneales. Su principal particularidad es que permanece latente en el organismo de por vida, reactivándose en episodios de estrés.
Calicivirus: virus con gran capacidad de mutación, cuyo signo más característico es la aparición de úlceras en la lengua y mucosa oral, provocando que el gato deje de comer.
